La actualización de nuestras vidas en tiempo real nos ha convertido en productorxs permanentes de información. Somos bases de carga y descarga continua de datos y algoritmos que almacenan subjetividades y modelan preferencias. La búsqueda vertiginosa y obsesiva de lo particular, de ser especial, original, de construir una individualidad lo más apartada posible del colectivo es una marca generacional que termina reproduciendo identidades normativas de modo serializado. ¿Por qué buscamos desesperadamente ser individuos en un mundo que nos exige repetir los mismos comportamientos como única vía para existir?